Slices of Spanish Manchego cheese

Quesos de España

Qué sería de todos nosotros sin el queso, uno de los acompañantes gastronómicos más fieles de nuestro día a día. Utilizamos el queso para infinidad de comidas, para complementar la pasta, para realizar salsas, pero sin lugar a duda, su forma original es la que nos vuelve locos a la mayoría. En España, sobre todo, es una de las tapas más comunes cuando vamos a cualquier bar a bebernos una cerveza, pero ¿acaso conocemos el origen de uno de nuestros tentempiés favoritos? Sigue leyendo para conocer todo lo que debes saber sobre el queso.

A decir verdad, no existen documentos oficiales que certifiquen el origen del queso. Lo que si se conoce es que surgió en la etapa del Neolítico (10.000 a.C. – 3.000 a.C.), periodo en el que el hombre comenzó a domesticar animales. La documentación más antigua sobre el queso se remonta al Antiguo Egipto, aunque no se elabora como actualmente, debido obviamente a las herramientas de las que disponían. Los egipcios elaboraban un queso fresco similar al requesón. Batían leche, la almacenaban en sacos de piel de cabra y la filtraban con esteras de caña.

El queso fue bastante popular también en recetas y postres de la Antigua Grecia, aunque siempre se solía acompañar de una mezcla de harina, aceite, pasas, miel y almendras. Sin embargo, no fue hasta la época romana cuando despegó su popularidad. En la Antigua Roma se comía mucho queso, incluso de cabra y diariamente. Los romanos lo condimentaban con diferentes especias como tomillo y pimienta, entre otras. En este momento, el proceso de elaboración ya era muy similar a lo que conocemos hoy en día. Fue aquí cuando el queso, gracias a la expansión del Imperio Romano, comenzó a extenderse por toda Europa. Ya en el final de la Edad Media, en pleno auge del comercio, el queso se convirtió en uno de los productos clave para la economía.

Cómo escoger con un buen queso

El consumo de queso cada vez es más habitual en las familias españolas, prueba de ello es que, según los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, su consumo se ha visto incrementado un 11,3% en el último año. En la mayoría de los casos, siempre optamos por la misma marca o tipo de queso, sin intentar mirar más allá de lo que estamos comiendo. Por ello, a continuación os dejaremos algunos datos a tener en cuenta a la hora de elegir el mejor queso.

La diferencia primordial según los expertos es distinguir entre queso de leche pasteurizada y leche cruda. Lo primero quiere decir que se ha sometido a unas temperaturas muy altas, por encima de los 75°C, concretamente. Esto elimina en gran medida los microorganismos que se encuentren en ella. En el caso de la leche cruda, no se somete a ningún procesado. Esto afecta al sabor del queso, por lo que es un detalle a tener muy en cuenta.

Un factor relevante es determinar si los animales de los que procede la leche se encuentran estabulados (dentro de un establo) o si pastorean libremente. Si se diese el caso de que el animal está estabulado, obtendremos como resultado una leche de peor calidad. Esto, a veces, es incluso un requerimiento para acreditar la denominación de origen, un concepto en el que indagaremos más adelante.

Sin embargo, estos factores solamente pueden conocerse si contamos con la voz de un experto. En casos habituales como comprar en un supermercado, lo más importante es fijarnos en el aspecto del queso, hay que buscar que sea limpio, brillante y con poco cerco (una capa bajo la corteza con un color más intenso). Si vamos a decantarnos por una cuña envasada al vacío, tenemos que comprobar que no se encuentre oscura ni babosa.

Cómo se conserva el queso

Existen muchas dudas alrededor de cómo se debe guardar el queso. ¿Es mejor introducirlo en la nevera? ¿Debo envolverlo en plástico? Todo esto depende en gran parte del tipo de queso, el cual influirá tanto en el envase como en la temperatura a la que debe conservarse. Aquí tienes algunos datos para que tu queso aguante lo máximo posible en un buen estado y puedas disfrutar del mejor sabor.

El queso debe mantenerse fresco, por este motivo es conveniente meterlo en la nevera. También es recomendable sacarlo un rato antes de comerlo para que se adapte a la temperatura ambiente. 

La temperatura a la que deben conservarse es distinta según el tipo de queso. Por ejemplo, quesos como el de Burgos, el queso fresco y el queso tierno, los cuales pertenecen a la familia de los quesos de pasta blanda, deben conservarse preferiblemente entre los 4 y los 8 grados centígrados. Por otro lado, los quesos duros se conservan a una temperatura más alta, entre los 8 y 12 grados concretamente, por lo que es recomendable guardarlos en la parte más baja de tu frigorífico.

En cuanto a las formas de envolver el queso, estas son más específicas, ya que dependerá del tipo de queso concreto. Para el queso fresco o de Burgos la opción más factible es usar papel de cocina, esto se debe a que es un queso con mucha agua, por lo que el papel funcionará como absorbente. Por este mismo motivo aconsejamos cambiar el papel todos los días.

En lo que respecta al queso tierno, la mejor opción es optar por papel de horno e introducirlo en la nevera. Intenta que el papel no quede ni demasiado pegado ni tampoco muy suelto, ya que el queso tiene que respirar un poco para que no se seque.

Si nos referimos al queso semicurado y curado, la opción más extendida es usar un paño (de algodón, preferiblemente) y humedecerlo. Una vez hecho este paso, ponemos el queso en un plato y lo tapamos o envolvemos con el paño ya húmedo.

Por último, existe otra opción para la conservación de quesos de tipo frescos, tiernos y semicurados. Esta permitirá conservarlos durante un mayor tiempo, solo tienes que cortar el queso a tacos, introducirlos en un tarro de cristal y verter aceite de oliva virgen extra hasta que los tacos queden prácticamente cubiertos.

Antes de concluir es necesario señalar que en España existen 26 quesos con Denominaciones de Origen Protegidas. Esto significa que son estrictamente elaborados con leche de animales de ganado adaptados al medio de cada región, y cuya alimentación se encuentra regulada por un Reglamento con el fin de obtener un producto con la máxima calidad posible y con vínculo al espacio del que proceden. Pero esto es algo que veremos en profundidad en otro artículo.

Esto es todo lo que debes saber sobre el queso, con estas nociones básicas estás un paso más cerca de convertirte en todo un experto del sector. Si tienes una empresa que se dedique a la fabricación de quesos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros si quieres aumentar tanto tus ventas como tu popularidad. Te ofrecemos una forma flexible y sin coste fijo para promocionar tu producto a través de un canal de venta creado única y exclusivamente para ti, solamente pagarás por lo que vendas. Aprovecha esta oportunidad, contacta con Vendemos Online y comienza a vender tu producto como su calidad merece.